EGOÍSMO…

¿Es el egoísmo la clave de la felicidad? Para mi sí y si nadie me da un argumento de peso que me haga cambiar de opinión, así pensaré.

La palabra egoísta tiende a tener una connotación bastante negativa pero… ¿por qué? ¿Por anteponer nuestros principios, pensamientos y lo que queremos a los otros? ¿Por querer sernos fieles, respetarnos e intentar ser felices? ¿A caso es malo pensar en nosotros mismos primero? Yo no soy responsable de que por hacer lo que yo quiero hacer con mi vida y conmigo misma a ti no te guste y el sentimiento que ello te genere.

Desde pequeños nos obligan a hacer cosas que no queremos: que si dale un beso a tú tío porque le acabas de ver, que si dale un beso a tu primo porque se marcha, que si saluda y sonríe al vecino de enfrente, que si juega con los demás niños en el parque en vez de solo, que si da las gracias por todo, que si, que si, que si… ¿Qué problema hay si no quiero hacer algo de eso? Cuando eres pequeño no te llaman egoísta por no hacer lo que ellos quieren que hagas pero la cosa cambia cuando creces y las decisiones que tomas son más importantes, requieren de razonamiento y premeditación y sobre todo son decisiones propias, ahí es cuando si tomas una decisión pensando principalmente en ti eres una egoísta.

Desde pequeños nos obligan a renunciar a lo que queremos y a hacer lo que ellos quieren que hagamos, nos tratan como marionetas quitándonos toda nuestra parte soñadora y creativa. También es egoísta no darle un beso a tu tío si no quieres, a tu primo si no te apetece o no reaccionar como tu madre quiere ante la vecina, por el simple hecho de pensar en ti y no, simplemente, complacer a la persona de al lado, solo que al ser pequeños no se le da ese nombre pero cuando somos mayores y decidimos, ante algo que nos ha pasado a nosotros, actuar pensando en nosotros mismos sí que lo somos.

Hay una realidad que lleva rondándome en la cabeza un par de semanas, ¿Hasta qué punto somos capaces de dejar hacer por propia conveniencia? El egoísmo es el  ¨amor excesivo e inmoderado que una persona siente sobre sí misma y que le hace atender su propio interés actuando de la manera que solo ella quiere sin contemplar las opiniones del resto de personas que la rodean¨ Pensar en esas otras personas antes que en nosotros mismos es el altruismo, anteponerlos a nosotros, y yo estoy orgullosa de decir que soy egoísta. Cuando aprendes y entiendes que los sentimientos son el resultado de como decidimos tomarnos lo que dicen y hacen los demás y que ellos no son culpables de tu malestar sino que eres el único responsable de tu sentimiento, entonces aprendes a ver y vivir de manera muy diferente, entonces puedes ser feliz y responsabilizarte.

1500322535851.jpg

Lo que no llego a entender es el hecho de dejar hacer sabiendo, anteponer un interés propio cuando sabes que con tus acciones estas dejando que hieran enormemente a alguien que, supone, amas más que a tu vida. Puedo entender el egoísmo, y estoy totalmente a favor de él, pero no dejaría que porque no me apetece levantarme de un banco y correr, atropellen a un niño pequeño de 2 años si puedo evitarlo.

Anuncios

Parecerse o no parecerse.

Hoy voy a hablar sobre los padres ya que me ha surgido una pregunta…

¿Nos queremos parecer a nuestros padres o buscamos ser diferentes a ellos? Y ¿Porqué?

Después de preguntar a las personas de mi alrededor, me he dado cuenta que buscamos ser diferentes a ellos aún que haya cosas en las que sin poder evitar seamos idénticos, bien porque la genética es inevitable o por los años de convivencia que hay detrás con ellos.

Por lo general, y recordando que las generalidades siempre fallan, haya o no una buena relación detrás no queremos ser como ellos debido a que en la época en la que han vivido, los pensamientos, creencias que han formado, la forma que tienen de ver la vida y, para mí, lo poco comprensibles que sentimos que son con lo que a nosotros se refiere. Cosas que vienen marcadas por la época, el lugar y la familia que les ha criado.

La sociedad está en continua evolución y los pensamientos y forma de ver la vida es completamente diferente a lo que ellos tienen en mente, la manera en la que les han educado a ellos, la posición que tenía la mujer, la situación económica y mil factores más. Entonces ¿Debemos perdonar y escusar sus “errores” debido a eso?

Las diferencias que deseamos realizar son nada más y nada menos que los “errores” que cometieron ellos, bajo nuestra percepción, en nuestras vidas. Y es que en lo que más nos fijamos, inevitablemente, es en los errores, fallos o defectos que cometen el resto o nosotros mismos. En el caso de parecernos o no a ellos creo que se debe a querer ser una mejor versión pero… ¿De ellos o de nosotros mismos porque creemos haber nacido siendo una calcamonías suyas?

Aceptación… Sanación.

Perfectamente la recuerdo andando, por las calles deambulando, con ese cuerpo flaco y largo que apenas la sostenía, siempre con esos tacones puestos que más parecía ir a caer que sostenerse en pié, dando vagamente pequeños y tristes pasos.

Ella era segura, amable y soñadora, paciente y bondadosa, sincera y cariñosa. Era… Pues poco de eso quedaba ya, parecía tener esa nube negra e invisible postrada sobre su cabeza. Anhelaba a aquella chica. Aquella que era.

Se la veía sin sonrisa cuando nadie la reclamaba, sumida en sus pensamientos y queriendo desaparecer. Todo cambiaba cuando la llamabas, la sonrisa afloraba en sus labios y su mirada se alzaba con ganas de pedir que la salvaran de aquella realidad.

Yo mejor que ella sabía cuales eran sus  realidades, cuales eran sus luchas continuas, sus cansancios diarios. Recuerdo su mirada perdida, su tristeza incontrolable, sus lágrimas imparables. 

Yo lo sabía…

Y lo que ella aún no sabía, era que la sanación a su dolor era la aceptación. Aceptación a como es cada persona, a no querer cambiar al otro por evitar su sufrimiento. 

Lo que ella sentía era confusión por falta de comprensión, porque ciertamente la estaban volviendo loca. Ella no sabía que debía dejar de intentar modificar sino aceptar. Debía elegir un camino. 

Lo que ella no sabía era que en el principio de la elección de ese camino estaría la aceptación. Cuando comprendió eso… Ahí encontró su ansiado segundo de paz que le devolvió la fuerza ya hace tiempo perdida. Lo recuperó. 

Reminiscencia…

Cada día siento que me cuesta más todo,  que aún teniendo días para reponer fuerzas mentales, psicológicas, no lo logro. Que es como si las hubiera agotado completamente. Como si fuera imposible tener más. 

Que solo logro conocer una parte de la felicidad si estoy a tu lado. Que solo logro descansar si es en tu cama. Que solo dejo de llorar si estoy contigo. Que no encuentro fuerza, ni fuera ni dentro, y que ya hasta el ansiado final me cuesta visualizar.

Me siento confusa, la mayoría del tiempo sé que te odio, pero cuando más vulnerable me encuentro, siento caer rendida ante la primera palabra tuya que oigo. Me dicen que es el anhelo, inevitable de sentir que existes, algún día de mi vida, en algún lugar de mi existencia, en lo más profundo de nosotras. Porque sé qué ahí, en algún lugar escondido, te quiero y no te odio, te perdono y me perdono, te puedo llegar a sentir. Porque la realidad, es que todo eso añoro. Algún día de mi pasado, o mi presente buscado, pude conocerlo y espero recuperarlo.

YO SOY YO CON MIS CIRCUNSTANCIAS

Soy una persona que prefiere transmitir continua felicidad antes que cualquier tipo de tristeza. Que no quiere llorar delante de los demás para que no pregunten los motivos ya que no quiere que conozcan su verdad, su vida real. Teme que tras contar su historia le vuelvan a dar de lado tal y como las personas más cercanas hicieron. Para poder contar cara a cara tu historia primero tienes que conocerla y sobre todo, lo más importante, ACEPTARLA.

He estado ocultando mi realidad más de 12 años y quizá sea momento de empezar a aceptarla aún que sólo sea con tinta negra sobre blanco y no con voz propia frente a otro humano.

Mi realidad ni siquiera yo sé a qué edad empieza, como mínimo a los 7 años empezando con unos abusos sexuales que durante años permanecieron sin reacción alguna hasta los 12 empezando con una anorexia a la que poco le faltó para matarme, seguida de una bulimia que no acaba, una familia inexistente en su totalidad y una autoestima que jamás tuvo oportunidad de existir.

Hoy es el día en el que me pregunto qué hice yo durante mis días de vida. Quien era y qué hice para merecer lo que mi realidad cuenta. Y a día de hoy sigo pensando qué fue todo lo que hice y que es todo lo que hago mal para que me quieran más fuera de mi casa que dentro. Me encuentro perdida. Me encuentro en busca de un hogar en el que poder entrar cuando me plazca y lo sienta mío siendo capaz de hacer lo necesario para conseguirlo. En el que haya paz y tranquilidad acompañada de amor y cariño, y me pregunto si a caso lo llegaré a conocer y reconocer algún día. Ojalá.

Sé que he llegado al límite, quiero dejar de despertarme entre llantos y dormirme entre lágrimas, quiero pasar la noche simplemente durmiendo y conocer lo que significa el descanso en una cama yo sola, quiero dejar de temer dormir y no despertar. Quiero conocer la felicidad y ser la dueña de mi vida. Y sobre todo quiero agradecer a la persona que consigue mantenerme viva y amarme conociéndome tal y como soy, sé más que de sobra que si sigo viva es gracias a él.

HOGAR

Acostumbro a andar, correr, por paseos naturales cercanos  a mi casa cuando me encuentro mal y agobiada, cansada de mi vida y de los obstáculos de ésta. Siempre veo los mismos sitios; las mismas redondas mesas de piedra con sus respectivos bancos, las mismas fuentes dedicadas a la  diversión de los más pequeños, las toallas tendidas en el suelo y ocupadas por alegres y traviesas parejas y grupos de amigos… Es impensable imaginarlo diferente hasta que recuerdas la ciudad en la que te encuentras y que aquí el calor es algo muy poco usual, en cuanto empieza a refrescar todo queda desierto y cada uno vuelve a su respectiva vida pero… No todos tenemos la posibilidad de acudir al hogar para refugiarnos del frío, hay quienes a pesar de odiar el frío preferimos aguantar por esos lugares que nos resguardan más de lo que aparentemente lo hace el calor del hogar.

EL PRIMER AMOR

Recuerdo cuando me enamoré por primera vez. Fue de un chico accesible a mi- y no un famoso-, de unos 7-8 años. Era de mi pueblo y nunca me atreví a decirle nada aunque siendo sincera, ya estaba su abuela para hacerlo, estaba obsesionada con que su nieto y yo saliéramos juntos a los 7 años. Típico de abuelas. No es que él  y yo fuéramos amigos en aquella época, ni mucho menos, pero de vez en cuando sí que pasábamos alguna tarde juntos jugando. Recuerdo aquellos momentos con miles de mariposas en el estómago.

Nos seguimos mutuamente en las redes sociales (benditas/malditas redes sociales) donde el otro día me escribió un comentario con corazones por privado, sentí que el mundo se paraba y no pude evitar pensar si ahora le gustaba y si estaría interesado en mí. Nada más allá de eso, a mí en absoluto me interesa pero sí sentí, mínimamente, alguna mariposa perdida que otra y… esto me lleva a preguntarme ¿Seguimos sabiendo lo que es tener esa sensación o el querer correr tanto en las relaciones nos ha hecho perder esos momentos mágicos? El estar con una persona sin que pase nada tipo sexual ni querer llegar a ello, ser nosotros mismos sin ocultarnos, divertirnos, no fijarnos tanto en un físico y conocer más el interior de as personas… Yo sigo sintiéndolo, puede ser porque no quise correr cuando empecé mi relación -aunque mi caso es diferente, pasados ocultos-, puede ser porque estoy totalmente enamorada, porque somos nosotros sin fingir… o porque no aceptamos una rutina para la relación. No sé el verdadero motivo o el conjunto de ellos pero tampoco me importa, soy feliz con la relación que tengo y no quiero cambiarla, ni por mi primer platónico amor.

Ahora sí debo confesar una cosa, amo con locura a mi pareja y deseo con todas mis fuerzas el futuro que nos espera siendo ‘nosotros’ pero hay momentos, días, en los que por alguna razón siento que no encajamos. Siento que el amor que siento por él disminuye pero a la vez no soporto separarme de él, esos días con esos sentimientos es cuando más necesito estar a su lado. ¿Soy una persona horrible por sentir eso? ¿Lo sentirá él también? ¿Lo sentís vosotros? Vivimos en una sociedad en la que la presión, el tiempo, la economía, la vida en general no es fácil y, en ocasiones, el tiempo del que disponemos para nosotros es casi inexistente o las dificultades que nos surgen sin siquiera buscarlas nos agotan física y emocionalmente hasta el punto de no saber ni qué queremos ni qué sentimos. ¿Es acaso la sociedad la culpable de nuestra inestabilidad emocional? ¿Es acaso nuestro pasado no buscado el que nos dificulta vivir nuestra propia vida? Y mi incógnito más importante ¿Es acaso nuestra vida nuestra?

¿Hasta qué punto nos pertenece y es nuestra vida nuestra? ¿Hasta dónde decidimos sobre ella y sobre nosotros mismos y hasta donde deciden las personas que nos rodean? Por el simple hecho de conocer a una persona y compartir esa vida bien por ser una amistad, un familiar o una pareja. Muchas veces, creemos tener el derecho de decidir e imponer nuestras idea, pero miremos en nosotros mismos. Refiramos a nuestras propias vidas. Nadie mejor que tú mismo sabe tus necesidades. Muchas veces necesitamos que nuestros problemas sean escuchados para encontrar la solución en esas palabras que brotan sin parar de nuestras bocas y no que otros ns den la solución válida para ellos. Deberíamos desapender mucho de lo aprendido.

Screenshot_20171113-153821